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Cuando una empresa familiar entra en juego en un proceso de herencia o de divorcio, uno de los temas más delicados es determinar cuánto vale. No se trata de una cifra que se pueda sacar de una calculadora: valorar una empresa requiere un análisis financiero profesional que tenga en cuenta múltiples factores.

En este artículo te explico cómo funciona el proceso, qué métodos se utilizan y qué errores conviene evitar.

Por qué es necesario valorar la empresa

En una herencia, los herederos necesitan conocer el valor de la empresa para repartir el patrimonio de forma equitativa. Si uno de los herederos va a quedarse con el negocio, los demás tienen derecho a recibir su parte correspondiente en otros bienes o en efectivo. Sin una valoración profesional, el reparto se convierte en una fuente de conflicto.

En un divorcio, si la empresa o las participaciones societarias forman parte de la sociedad de gananciales, es imprescindible determinar su valor para la liquidación. La parte que no se queda con la empresa tiene derecho a la mitad del valor de ese activo. Y lógicamente, las dos partes tienen intereses opuestos: una quiere que valga lo máximo posible y la otra lo mínimo.

En ambos casos, un informe de valoración elaborado por un perito independiente aporta la objetividad que la situación requiere.

Métodos de valoración más utilizados

No existe un único método válido para todas las empresas. El método adecuado depende del tipo de negocio, su situación financiera y el motivo de la valoración. Los tres enfoques más utilizados son:

Descuento de flujos de caja (DCF). Es el método de referencia para empresas en funcionamiento que generan beneficios recurrentes. Consiste en proyectar los flujos de caja que la empresa generará en los próximos años y descontarlos a una tasa que refleje el riesgo del negocio. Es el método más sólido técnicamente, aunque requiere hacer hipótesis sobre el futuro que deben estar bien fundamentadas.

Múltiplos de mercado. Se compara la empresa con otras similares del mismo sector que hayan sido vendidas recientemente, aplicando ratios como el EBITDA, las ventas o el beneficio neto. Es un método complementario muy útil para contrastar los resultados del DCF.

Valor patrimonial ajustado. Se parte del balance de la empresa y se ajustan los activos y pasivos a su valor real de mercado. Es especialmente relevante cuando la empresa tiene inmuebles, maquinaria u otros activos tangibles cuyo valor contable no refleja su valor de mercado. También es el método habitual cuando la empresa está en liquidación.

En la práctica, un buen informe de valoración aplica al menos dos métodos para ofrecer un rango de valor fundamentado.

Particularidades en herencias

En las herencias hay varios aspectos específicos que un perito debe tener en cuenta.

La fecha de valoración es clave. El valor de la empresa se determina normalmente a la fecha del fallecimiento, no a la fecha en que se hace el reparto. Esto puede generar diferencias significativas si ha pasado tiempo.

El tratamiento fiscal es otro factor importante. El valor que se asigne a la empresa tiene implicaciones directas en el Impuesto de Sucesiones. Una valoración excesivamente baja puede generar problemas con Hacienda; una excesivamente alta, una factura fiscal innecesaria.

También hay que considerar si la empresa puede seguir funcionando sin el fallecido. En negocios muy vinculados a una persona (profesionales liberales, autónomos), la pérdida del titular puede afectar significativamente al valor.

Particularidades en divorcios

En los divorcios, la casuística tiene sus propias complejidades.

Hay que determinar qué porcentaje de la empresa es ganancial. Si la empresa se creó durante el matrimonio y no hay capitulaciones, normalmente se considera ganancial al 100%. Pero si existía antes del matrimonio, solo el incremento de valor durante la unión podría ser ganancial, lo cual requiere una doble valoración.

La retribución del empresario o autónomo también merece atención. En muchas pymes, el dueño se paga un sueldo artificialmente bajo porque retira beneficios de otras formas. El perito debe ajustar este aspecto para que la valoración refleje la rentabilidad real.

El fondo de comercio es otro punto frecuente de discusión. Es el valor intangible del negocio (clientela, marca, know-how) que va más allá de los activos tangibles. Cuantificarlo requiere un análisis cuidadoso.

Errores comunes al valorar una empresa en estos contextos

Usar el valor contable como valor real. El balance de una empresa rara vez refleja su valor de mercado. Los inmuebles pueden estar infravalorados, las existencias obsoletas, o el fondo de comercio no aparece en ningún sitio.

Valorar sin un profesional independiente. Las valoraciones realizadas por una de las partes (o por su asesor fiscal habitual) carecen de la independencia que un tribunal exige. Un perito economista independiente y colegiado aporta credibilidad.

No considerar la temporalidad. El valor de una empresa puede cambiar significativamente en meses. Es fundamental fijar la fecha de valoración y utilizar los datos correspondientes a esa fecha.

Ignorar los activos ocultos. En algunos casos, sobre todo en divorcios, una de las partes puede intentar minimizar el valor del negocio. Un análisis pericial detallado puede detectar estas prácticas.

Documentación necesaria

Para realizar la valoración, normalmente necesitaré las cuentas anuales de los últimos 3 a 5 ejercicios, las declaraciones fiscales (Impuesto de Sociedades, IRPF si es autónomo, IVA), el detalle de activos fijos y su valor de mercado actual, los contratos vigentes relevantes, la estructura de costes y personal, e información sobre el sector y la competencia.

Cuánto cuesta una valoración de empresa

Una valoración profesional para herencia o divorcio suele oscilar entre 2.500 y 6.000 euros, dependiendo de la complejidad de la empresa (número de líneas de negocio, volumen de activos, sector). El coste incluye el informe completo y la ratificación ante el juzgado si es necesaria o bien, se tarifica aparte esta última.

Artículo elaborado por Fermín Maroto, perito economista colegiado en Madrid, miembro del Registro de Economistas Forenses (REFOR). Si necesitas una valoración de empresa para una herencia o un divorcio, puedes consultarme sin compromiso en el 616 000 994 o a través de finanzasyabogados.es.